diumenge, 7 de novembre de 2010

Parte 1 - Caos / 6



El sistema de suspensión de emergencia de la aeronave había fallado en el último momento y ésta se había estrellado contra el edificio Bilderberg ante la atónita mirada de Carla Wójcik y el resto de sus compañeros de unidad. Sintieron cómo temblaba el suelo bajos sus pies y observaron la violenta explosión antes de que llegara hasta ellos el ensordecedor estruendo, acompañado por una salvaje ráfaga de viento que transportaba polvo y pequeños fragmentos de escombros que les hizo apartar la vista a pesar de la protección que ofrecían sus cascos reglamentarios.

La aeronave, una Fly-Moon Clase Titán con capacidad para dos mil quinientos pasajeros, permaneció incrustada y en llamas en un lateral del edificio a una altura aproximada de seiscientos metros durante lo que a Carla le parecieron unos segundos eternos, en que todas las miradas observaban aquél impresionante espectáculo en mitad de un silencio sepulcral. Pareció que el tiempo se había detenido hasta que, repentinamente, la estructura del Bilderberg no pudo soportar el peso extra de aquella máquina descomunal clavada en sus entrañas y con un ensordecedor e interminable crujido, fue tragado por una inmensa columna de humo y fuego que iluminó toda la ciudad.

Carla oyó la voz de Duke pronunciando su nombre, pero se sentía incapaz de moverse o de hablar: estaba en estado de shock. Sintió que alguien la cogía por un brazo y la obligaba a caminar, alejándola de la calle y de la nube de polvo que avanzaba hacia ellos engullendo todo a su paso por la avenida. Perdió la noción del tiempo y, cerrando los ojos, se dejó llevar arrastrando los pies. Cuando los volvió a abrir estaba en el suelo, recostada contra una pared, y varios NeoPOL —entre ellos Duke— la rodeaban y de espaldas a ella disparaban sus armas y gritaban como locos. Carla Wójcik, incapaz de sentir nada, fijó entonces sus ojos en un punto del suelo y el estallido de las armas y los gritos de sus compañeros se fueron desvaneciendo hasta desaparecer por completo.

Posiblemente, de haber sido capaz Carla de sobreponerse a aquella noche de muerte y destrucción, si su cerebro hubiera aguantado la presión un rato más antes de desconectarse, la unidad Taurus del Distrito 2 de Newark no habría desaparecido en combate.

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