dissabte, 9 de juliol de 2011

Parte 2 / Conciencia 8


Tras el encuentro con aquellos matones aficionados, la mujer sin recuerdos se sintió como si hubiera vuelto a nacer, pero con el cordón umbilical enrollado al cuello. Y desde entonces estaba de muy mala leche. Se había detenido de repente en mitad de un cruce entre tres grandes avenidas y observaba con el ceño fruncido a su alrededor. ¿Y ahora qué?, se preguntó. Ya había llegado al centro de la ciudad y todo seguía igual de jodido. ¿Qué sentido tenía vagar por una ciudad muerta sin tener un objetivo claro? Quizás hubiera sido mejor unirse a ellos. Al menos le hubieran aclarado donde estaba y qué demonios había pasado allí.

Incapaz de decidirse por qué dirección tomar, se sentó en el capó de un Simbird ZX Deluxe dorado que estaba aparcado a la sombra. ¿Qué puta ironía del destino era aquella? ¿De la marca y modelo de un vehículo sí se acordaba?, se preguntó, arañando la superficie de plástico mesmerizado que tenía bajo su trasero. Luego dejó que fueran pasando los minutos, como si el desastre que se extendía a su alrededor no fuera con ella. Si conseguía que se le pasara el cabreo tal vez se le ocurriera algo útil.

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